Cambiando Tu Adversidad En Victoria

2 Reyes 7.3-4

3Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? 

4Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.

Eres tu el que cambias tu adversidad en victoria.

Lo haces creyendo y permaneciendo en la Palabra.

2 Corintios 2.14

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

Estos leprosos en lo natural…

1. No tenían en buen futuro.

2. No tenían mucha esperanza de vencer esta prueba.

3. Pero en la mente de Dios nadie está muy lejos, enfermo, o muy perdido para que Dios le ayuda.

Lucas 1.37

porque nada hay imposible para Dios.

Isaías 59.1

He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;

Pregunta?

Que tanto deseas tu milagro?

Estás dispuesto a pararte en la Palabra por este milagro, pase lo que pase?

Porque esto es lo que se va a llevar.

Efesios 6.13

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Estos leprosos No nomás querían su milagro, pero hicieron algo para recibir su milagro.

Avian tres gigantes en medio de ellos y su milagro.

1. Tenían una enfermedad incurable, lepra.

2. Se estaban muriendo de hambre.

3. El enemigo los iba a matar.

Un cambio de actitud cambió su situación.

Ellos, dijeron, “si la muerte nos llega, no va hallar moviéndonos.

2 Reyes 7.5-9

5Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. 

6Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. 

7Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas. 

8Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron. 

9Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.